El cerebro
adicto
La
adicción a sustancias es un problema de salud pública a nivel mundial. Un
cerebro adicto se desarrolla a consecuencia de cambios en la fisiología
cerebral, y al igual que las drogas legales como el alcohol se ha determinado
como una enfermedad progresiva incurable y mortal por necesidad que solo puede
ser controlada, en cualquier momento la necesidad de beber o drogarse regresan.
Las
drogas gustan porque activan prioritariamente al sistema cerebral del placer; actúan
sobre un neurotransmisor llamado dopamina
que lleva un papel fundamental en las sensaciones de placer, este efecto aumenta la probabilidad de
que el sujeto consuma nuevamente la droga. Sin embargo, este consumo también
activa, aunque en menor intensidad, a sistemas cerebrales como al de castigo o
llamado sentimiento de culpa y se vuelve un círculo vicioso, dado que cuando un
individuo se droga por cualquier situación, este le crea un sentimiento de
culpa porque cree que le ha fallado a su familia o son recriminados por ellos
mismos y eso los lleva nuevamente a consumir más drogas para evitar sentir
culpa o lo hacen por castigo, conforme se hace asiduo al consumo de la droga,
se presentan cambios en la actividad de diversos sistemas neuroquímicos
cerebrales. Uno de estos cambios es la hiperactivación del sistema de castigo
que se expresa ante la ausencia de la droga. Dicha hiperactivación se asocia
con la presencia del síndrome de abstinencia. De esta manera, la recaída en el
consumo de la droga ocurre para eliminar las respuestas orgánicas adversas
asociadas a dicho síndrome de abstinencia. Adicionalmente, hay un sistema que
inhibe al del placer. Se genera en la corteza prefrontal, este pierde su
control sobre el del placer, por lo que facilita la ocurrencia de respuestas
impulsivas. Igualmente, ocurre docilidad cerebral en regiones que controlan el
consumo de la droga provocando que se vuelva habitual y que se aprenda la
relación entre claves ambientales y el consumo de la droga. Es posible que
exista un cerebro pre-adicto o vulnerable a la adicción, dependiente de la
carga genética o por cambios epigenéticos. Aunque no siempre es una regla, no
todos los hijos de los adictos lo son, pueden tener predisposición a padecer la
enfermedad pero no es regla Por ello, es
necesario conocer cómo las variaciones genéticas están implicadas en las
adicciones, a fin de favorecer terapias más eficientes.
El
tema es interesante porque aún se cree cualquier tipo de adicción es por falta
de voluntad, y no lo ven como una enfermedad, con la sintomatología de alguna
enfermedad, como lo ha declarado la Organización Mundial de Salud.
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